domingo, 11 de noviembre de 2007

Computación Ubicua

Mark Weiser, en Septiembre de 1991 [Wei91] describió su visión de lo que el llamaba computación ubicua, hoy llamada computación pervasiva. La esencia de su visión era la creación de entornos repletos de computación y de capacidad de comunicación, todo integrado de forma inapreciable junto a los personas. La visión de Weiser estaba bastante alejada de su época, entre otras razones porque no exista la tecnología necesaria para llevarlo a cabo. Pero después de más de una década de progreso en el campo de los dispositivos hardware, las criticadas ideas de Weiser en 1991 ahora son productos comercialmente viables:

Ordenadores de bolsillo
Redes inalambricas
Sensores muy avanzados


Según los teóricos de la computación, estamos entrando en una nueva era en la tecnología digital dominada por la Computación Ubicua, conocida también como Inteligencia Ambiental. Consideran que estamos finalizando el ciclo del Ordenador Personal, que siguió a la era, ya superada, de los grandes ordenadores o "Mainframes".

Al inicio de la tecnología digital, se diseñaron grandes ordenadores con el fin de dar servicio con un solo equipo a múltiples usuarios. Se caracterizaban por ser equipos de elevado coste y complejo manejo, solo al alcance de empresas poderosas con personal altamente cualificado.

Esa era acabó con el uso generalizado del PC, que permite una computación más democrática, donde cada persona posee y controla un ordenador de moderado coste, que progresivamente ha ido haciéndose más sencillo de manejar, de forma que personas sin preparación técnica, pueden hoy personalizar y adaptar a sus necesidades aplicaciones, ideadas para el gran consumo, que cada vez son más intuitivas y sencilla de manejar.

La era de la Computación Ubicua


Ahora parece que entramos en el albor de una nueva era, la de la Computación Ubicua, caracterizada porque a cada persona actuará sobre una multitud de dispositivos programables. Dada su abundancia, necesariamente han de ser manejados con ninguno o mínimo esfuerzo, siendo en la mayor parte de los casos la interactividad entre el sujeto y la máquina absolutamente transparente, pues bastará con la maquina perciba su presencia para que interactúe con él, sin que en la mayoría de los casos el usuario tenga que hacer nada de forma consciente para ordenarlos, por lo que en la mayoría de los casos ni se percatara de su presencia.

La sensibilidad de los objetos

De acuerdo con la ley de Moore, se espera que los dispositivos electrónicos continúen reduciendo su tamaño y precio en el futuro. Ello es aplicable por igual a cualquier componente, sean procesadores, dispositivos de almacenamiento o sistemas de comunicación. Por tanto, es previsible que en un futuro próximo, sea económica y físicamente factible, incrustar dispositivos digitales en cualquier objeto de uso común, lo que les dotará de lo que se ha dado en llamar "sensibilidad", (smartness), o la propiedad, a modo de camaleones digitales, de cambiar su comportamiento de acuerdo con las circunstancias ambientales que le rodean.

Por ejemplo, se espera que las lavadoras apliquen la temperatura y programa de lavado adecuado a las características de las prendas a lavar, pues estas llevará un chip RFID en la etiqueta que indicará las condiciones para el lavado. Igualmente, ese mismo chip puede controlar la temperatura de la plancha o de la secadora, o seleccionar los disolventes a utilizar en las limpiezas en seco. De modo similar una bicicleta de gimnasia podrá modificar el esfuerzo necesario para moverla, en función de la fuerza y grado cansancio del usuario etc.

Otros equipos como los microondas pueden llegar a detectar cuando la temperatura de cocción ha alcanzado el interior de los alimentos y parar automáticamente. Poco a poco estos aparatos están llegando de puntillas a nuestras vidas y son de tan fácil uso que no reparamos normalmente en ellos. El que con ayuda de un telemando el televisor busque automáticamente los canales, que mediante un teléfono se pueda, no solo seleccionar la temperatura sino programar la hora de inicio y fin del funcionamiento de la calefacción del hogar, o que el automóvil desbloquee las puertas y encienda los pilotos con solo pulsar un botón de una llave electrónica, nos parece operaciones tan sencillo que no reparamos que para efectuarlas se precisa el concurso de un pequeño procesador.

Comportamiento coordinado de varios objetos

Las posibilidades que se presentan con esta capacidad de cambio de comportamiento de los objetos, cuando estos cambios se pueden llevar a cabo de modo coordinado entre diversos aparatos, son precisamente lo que se explora en estos momentos en los laboratorios de Computación Ubicua. Como su nombre indica se buscan conseguir acciones realizadas de forma coordinada por procesadores situados en multitud de objetos pertenecientes a la vida cotidiana por ello también se les domina procesos de Inteligencia Ambiental.

Para hacer posible esta interacción, se necesitará que estos pequeños y baratos procesadores estén conectados a sensores y actuadores colocados en objetos del entorno del usuario y que se encuentren formando una red que soporte el que entran en juego mediante procesos distribuidos, donde cada procesador, aparte de modificar el comportamiento de un objeto, interactúa e intercambia información con los demás para conseguir un objetivo que precisa del trabajo coordinado de todos ellos.

Igualmente es necesario el concurso de la computación móvil, pues parte de los procesos acompañen al individuo en sus desplazamientos, tanto próximos, como el deambular por un edificio, como lejanos, como los desplazamientos en un vehículo. Ello exige que algunos de estos dispositivos sean de fácil transporte y que tengan la capacidad de conectarse automáticamente a las redes existentes, allá donde se les traslade.
Bibliografía
www.laflecha.net/articulos/ciencia/computacion_ubicua/ Consultada el día 11 de noviembre del 2007